jueves, enero 04, 2007

Volviendo de donde no quise estar.

Hace tiempo que no escribía aquí, pero desgraciadamente he aprendido lo que es "mieloma". Y de un ser querido, lo he aprendido. Lo que me quitó mucho las ganas de escribir.
Pero se ha terminado asumiendo, y se lleva con dignidad. La impotencia es lo único que te queda porque no hay ninguna opción directa de echarle una mano en su cura, solo darle tu apoyo.
Por otro lado, he decidido dejar de amar, he metido mi corazón en una caja de zapatos. Lo he guardado en la casa de una mujer, y no le he dicho nada. Solo la miro como el primer amor, pero su figura me impide no desear algo más. Pero sé que nada habrá. Ella es feliz con su pareja y yo solo sé sufrir. La miro embelezado y me encanta como brillan sus ojos y su sonrisa, bueno su sonrisa no brilla pero es lo segundo mejor de su cara. Muchos sueñan con la mujer de sus sueños, yo la he conocido. Ya es suficiente. No aguanto más este corazón, se lo regalo. Lo dejo entre sus zapatos, si tengo suerte lo pisará y se acabó. Si no, ahí seguirá la tiendo entre ellos. ¿Por qué necesitamos querer a alguien? ¿Por qué se despierta el sentimiento sin quererlo?
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Porque pensar es un don y no una maldición, úsalo.

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